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Un cachirulo, mil historias: así ha vivido los Pilares la comunidad del Lycée français Molière

Hace unas semanas entregamos a cada alumno y alumna un cachirulo con el nombre del MOLIÈRE. Era un gesto sencillo y no esperábamos mucho más. Pero las familias lo convirtieron en otra cosa: un álbum colectivo que ha recorrido Zaragoza, ha cruzado la frontera y ha vuelto lleno de historias.

Hoy, con el concurso ya cerrado, os enseñamos todas las fotos que nos habéis enviado. Y sobre todo queremos daros las gracias.

Gracias a todas las familias que participasteis

Cada foto que nos llegó por mensaje privado traía algo más que una imagen. Traía tiempo, ganas y ese punto de humor que nos hizo sonreír cada mañana al abrir la bandeja de entrada.

Hubo cachirulos con vistas al Pilar, en la Ofrenda de Frutos, frente a los Gigantes y Cabezudos, en las vaquillas y en las ferias. Otros se fueron más lejos: a la playa, al parque de la naturaleza de Cabárceno, a Hossegor, a PortAventura o a un concierto en Madrid. Hubo hermanos, amigas inseparables, alumnos de Terminale y hasta alguna mascota que lució el cachirulo con más estilo que nadie.

La foto ganadora ha obtenido 414 likes y su autora es nuestra alumna de Terminale Ariana Noghani. ¡Enhorabuena! Ya puede pasar a recoger su premio.

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Pero el verdadero premio para nosotros ha sido otro: ver a toda una comunidad participando a la vez.

El nombre del Molière, por toda la ciudad

Entre todos, durante unos días, el nombre de nuestro colegio francés en Zaragoza ha estado en las calles, en las plazas y en las fiestas. No lo ha llevado ningún cartel publicitario, sino nuestras propias familias, con naturalidad y con orgullo.

Eso dice mucho de quiénes somos. Un colegio no se mide solo por sus resultados académicos. También se mide por las ganas de su gente de formar parte de algo y de enseñarlo.

Una comunidad orgullosa de su proyecto educativo

Las familias del Lycée Molière hemos elegido un proyecto distinto: la red de la enseñanza francesa en el extranjero, con su exigencia, su apertura y su forma de mirar el mundo. Y este concurso ha demostrado que ese proyecto se vive también fuera del aula.

Detrás de cada foto hay una familia que se siente parte del colegio. Esa complicidad entre alumnos, familias y equipo educativo es la base de todo lo que hacemos.

La creatividad también educa

Elegir un lugar, pensar una escena, escribir un mensaje en francés para acompañar la foto… La creatividad que habéis demostrado no es un detalle. Es uno de los pilares de nuestra pedagogía: aprender a expresarse, a tomar la iniciativa y a mirar las cosas desde otro ángulo.

En el MOLIÈRE educamos para formar ciudadanos libres, críticos y trilingües: alumnos que se desenvuelven con naturalidad en francés, español e inglés, con autonomía y criterio propio, y preparados para un futuro sin fronteras. Un futuro que, como algunos cachirulos, puede llevarles muy lejos.

¿Quieres conocer el Lycée Molière?

Si estás buscando un colegio trilingüe en Zaragoza con una comunidad viva y un proyecto educativo internacional, te invitamos a conocernos. Descubre nuestras titulaciones y diplomas, desde Infantil hasta el Baccalauréat, y ven a ver cómo es un día en el MOLIÈRE.

Solicita información o concerta una visita

Y a las familias que ya formáis parte del colegio: gracias otra vez. Este álbum es vuestro.

¡Nos vemos en el próximo Pilar… con el cachirulo bien atado! ❤️🖤

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Nuestra newsletter se renueva: la actualidad del Lycée Molière, cada mes

Lo que pasa en un colegio no cabe en una nota en la mochila. Por eso hemos rediseñado nuestra newsletter: un formato más claro, más visual y centrado en lo que de verdad importa a nuestra comunidad educativa.

Qué encontrarás en la newsletter del Lycée Molière

Cada número recoge la vida del colegio francés de Zaragoza desde dentro.

Es también una forma de ver en el día a día lo que significa aprender en tres idiomas. Si quieres saber más, te contamos cómo trabajamos el multilingüismo y en qué se basa nuestro método pedagógico.

Suscríbete y recíbela cada mes

¿Prefieres que te llegue directamente al correo? Escríbenos a communication.saragosse.moliere@mlfmonde.org con el asunto «Suscripción newsletter» y te la enviaremos cada mes, sin más.

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Bienvenida al curso 2026-2027: el mensaje de nuestra directora a toda la comunidad educativa

Arranca un nuevo año escolar y, con él, llega la bienvenida al curso 2026-2027 en el Lycée Français Molière de Zaragoza. Nuestra directora, Angelique Haudiquer, ha querido dirigirse a toda la comunidad educativa (alumnos, familias, profesores y personal del centro) con un mensaje de inicio de curso que podéis ver en el vídeo.

Un mensaje de bienvenida para toda la comunidad educativa

En su mensaje, la directora da la bienvenida a cada uno de ellos y agradece la confianza de las familias que eligen el Molière. También agradece la implicación del equipo que hace posible el colegio cada día.

857 alumnos inician el curso en el Lycée Molière

Este inicio de curso reúne a 857 alumnos. Detrás de esa cifra hay una comunidad diversa, formada por familias francesas, españolas y de muchos otros orígenes, unidas por una misma elección: una educación bilingüe en Zaragoza basada en la enseñanza francesa.

Un proyecto educativo único en Zaragoza

Como recuerda la directora, el Molière tiene un proyecto educativo único. Nuestros alumnos aprenden en francés y en español, desarrollan el espíritu crítico y la autonomía, y crecen con una mirada abierta al mundo, sin perder sus raíces en Zaragoza y en Aragón. Este curso seguiremos construyendo ese proyecto juntos, colegio y familias.

Un curso para construir juntos

El curso 2026-2027 llega con nuevos retos, proyectos y actividades que iremos compartiendo en este blog y en nuestras redes sociales. Os animamos a seguirnos para estar al día de todo lo que pasa en el colegio.

A todos los alumnos, familias y miembros del equipo: ¡bienvenidos al curso 2026-2027! Bonne rentrée à tous !

¿Buscas un colegio francés en Zaragoza para tus hijos? Contacta con el Lycée Molière y descubre nuestro proyecto educativo, el proceso de admisión y matrícula y cómo preparamos a los alumnos para el Baccalauréat.

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Observar la naturaleza en verano para aprender cada día

Las vacaciones de verano son un momento perfecto para disfrutar del tiempo en familia y descubrir todo lo que nos rodea. Un paseo por el campo, una tarde en la montaña o una caminata junto a un río pueden convertirse en experiencias llenas de aprendizaje. Cuando los niños observan la naturaleza con curiosidad, desarrollan habilidades que les acompañarán en su día a día.

En el Lycée français Molière entendemos que aprender no solo ocurre en el aula. Cada experiencia puede despertar nuevas preguntas y ayudar a comprender mejor el mundo que nos rodea.

El verano invita a descubrir el entorno

Durante el verano, el ritmo cambia y aparecen momentos que permiten disfrutar del entorno con más calma. Es una época ideal para detenerse a observar cómo cambian los paisajes, escuchar los sonidos de la naturaleza o descubrir detalles que pueden pasar desapercibidos.

Cada paseo ofrece nuevas oportunidades para aprender. Una hoja con una forma diferente, el vuelo de un ave o el recorrido de una hormiga pueden despertar conversaciones que ayudan a los niños a desarrollar su capacidad de observación. No se trata de encontrar respuestas inmediatas, sino de mantener viva la curiosidad.

La naturaleza despierta la curiosidad

La curiosidad es uno de los motores más importantes del aprendizaje. Cuando los niños encuentran algo que llama su atención, aparecen preguntas que les animan a investigar, imaginar y relacionar ideas.

Estas experiencias también ayudan a entender que la naturaleza está en constante transformación. Ver esos cambios facilita el aprendizaje espontáneo que nace de la propia experiencia y del interés por descubrir.

Aprender a través de la observación

Observar con atención permite desarrollar habilidades que serán útiles durante toda la vida. Los niños aprenden a fijarse en los detalles, a comparar lo que ven y a expresar aquello que les sorprende.

Al mismo tiempo, fortalecen su capacidad para concentrarse y aprenden a interpretar lo que ocurre a su alrededor. Son aprendizajes que se construyen poco a poco y que nacen de experiencias sencillas, vividas con tranquilidad y sin prisas.

Un aprendizaje que también educa en valores

El contacto con la naturaleza también favorece el desarrollo de valores esenciales como el respeto, la responsabilidad y el cuidado del entorno. Comprender que cada elemento forma parte de un mismo ecosistema ayuda a los niños a valorar la importancia de proteger el medio ambiente.

Cuando observan la riqueza de los espacios naturales, entienden que sus acciones tienen un impacto sobre el entorno. Esa conciencia se construye desde las pequeñas experiencias y contribuye a formar personas comprometidas con el mundo en el que viven. Además, compartir estos momentos en familia fortalece los vínculos y crea recuerdos que permanecerán mucho tiempo después de que terminen las vacaciones.

La curiosidad continúa en el aula

El verano termina, pero la curiosidad que nace durante estos meses puede seguir creciendo a lo largo del curso. Cada pregunta, cada descubrimiento y cada experiencia vivida se convierten en una base sobre la que continuar aprendiendo.

En el Lycée français Molière creemos en una educación que fomenta la observación, el pensamiento crítico y el interés por comprender el mundo. Por eso, animamos a nuestros alumnos a mantener viva esa curiosidad que tantas veces comienza con algo tan sencillo como mirar la naturaleza con atención.

Porque aprender también significa descubrir, sorprenderse y seguir haciendo preguntas. Y el verano, sin duda, es uno de los mejores momentos para empezar.

El valor del aprendizaje en verano

Cuando llegan las vacaciones de verano es muy habitual que las familias quieran aprovechar al máximo el tiempo libre que tienen sus hijos. Excursiones, campamentos, viajes o actividades deportivas forman parte de estas vacaciones en los que el ritmo cambia drásticamente. Sin embargo, entre tantos planes también aparece una frase muy conocida para madres y padres, el famoso «Me aburro». Aunque pueda parecer algo negativo, el aburrimiento también tiene un papel importante en el desarrollo infantil y puede convertirse en una gran oportunidad para aprender.

El aburrimiento en verano impulsa la imaginación de los niños

Vivimos en una sociedad en la que el entretenimiento está siempre al alcance de la mano. Las móviles, los juegos y las actividades organizadas hacen que apenas existan momentos de pausa. Pero cuando un niño no tiene una actividad inmediata empieza a buscar alternativas por su propia cuenta. Es en ese momento cuando la imaginación entra en juego.

Un simple paseo, una caja de cartón o un cuaderno en blanco pueden convertirse en el punto de partida de una historia, un juego o un proyecto. Crear a partir de lo cotidiano ayuda a desarrollar la creatividad de una forma espontánea y natural, siendo una habilidad muy valiosa dentro y fuera del aula.

Aprender a gestionar el tiempo

El verano da una oportunidad perfecta para que los niños aprendan a organizar parte de su tiempo. No se trata de dejarles completamente solos, sino de permitirles tomar pequeñas decisiones sobre cómo quieren ocupar una parte de su día.

Cuando eligen leer un libro, construir algo con sus propias manos, inventar un juego o salir al parque con sus amigos están desarrollando su autonomía y su capacidad para resolver situaciones sin depender siempre de un adulto. Son aprendizajes que fortalecen su confianza y que les acompañarán durante su etapa educativa.

La curiosidad nace cuando hay espacio para descubrir

Muchas veces las mejores preguntas aparecen cuando no hay una actividad marcada. Observar un insecto durante un paseo, interesarse por una simple planta o preguntarse cómo funciona un objeto normal y corriente son ejemplos de la curiosidad que aparece de manera natural cuando hay tiempo para explorar.

En el Lycée français Molière entendemos que aprender no se basa únicamente en adquirir conocimientos dentro del aula. También significa mantener viva la curiosidad, experimentar, observar el entorno y descubrir nuevas maneras de entender el mundo. El verano ofrece un escenario perfecto para seguir alimentando esa actitud.

Encontrar el equilibrio durante las vacaciones

Esto no quiere decir que las actividades organizadas no sean beneficiosas. Compartir tiempo con amigos, hacer deporte, viajar o disfrutar de otras actividades aporta experiencias muy buenas. La clave está en encontrar un equilibrio entre esos momentos planificados y otros en los que los niños puedan decidir qué hacer.

Es en esos momentos de calma donde aparecen nuevas ideas, se fortalecen la creatividad y la iniciativa y se desarrollan habilidades que, muchas veces, pasan desapercibidas cuando cada minuto del día está ocupado.

Un verano para crecer fuera del aula

Las vacaciones son mucho más que un descanso entre cada curso. Son una etapa en la que los niños siguen aprendiendo a través de las experiencias del día a día, las conversaciones en familia, los juegos improvisados y los pequeños descubrimientos que surgen cuando tienen tiempo para el resto de cosas.

Desde el Lycée français Molière animamos a las familias a disfrutar de un verano en el que también haya espacio para esos momentos de aparente aburrimiento que, en realidad, esconden grandes oportunidades de aprendizaje. Porque crecer no siempre significa hacer más cosas. En muchas ocasiones significa disponer del tiempo necesario para imaginar, crear y descubrir el mundo con una mirada propia.