“En el Molière, lo primero es el ser humano, sacar lo mejor de cada alumno”
08
Fév, 2017
Red Alumni Molière [RAM]: María Pilar Alonso · Promoción ’86
Después de trabajar y de camino a recoger a sus hijos de las extraescolares, María Pilar Alonso (‘86) hizo parada en el Lycée. En el actual, porque ella junto con sus dos hermanos mayores fue una de las primeras alumnas de la calle Ramdeviu y posteriormente, cuando ese pequeño chalet quedó pequeño, de aquel Molière ‘de la carretera de Logroño’ frente a la torre de Pikolin, como todo el mundo lo conoce.
Ahora María Pilar trabaja como área manager de Fersa Bearings, empresa multinacional con sede central en la plataforma logística de Zaragoza, y fábricas aquí, en China y en Austria, además de delegaciones en Ohio (EEUU) y en Sao Paulo (Brasil).
Esta semana está en Zaragoza, pero la próxima viajará por trabajo. Sus estudios después del Molière se orientaron en este sentido precisamente: una diplomatura de estudios internacionales, un año de gestión comercial y marketing, y un Máster en dirección de comercio internacional.
Entre trabajo, familia y viajes, se detiene unos minutos en aquellos años que pasó en el Molière para traer a la memoria algunos recuerdos.
Tout au long de vos études et de votre parcours professionnel actuel, que vous a apporté votre scolarité au Lycée français Molière ?
Cela m'a ouvert des portes vers les langues, vers l'orientation de ma carrière vers le monde international, parce que c'était beaucoup plus facile en français et en anglais. J'ai renforcé cela après l'école avec des cours à l'école de langues pour obtenir des qualifications officielles. J'ai même commencé à étudier l'allemand.
Le fait d'être bilingue vous a-t-il aidé à apprendre les autres langues ?
Je ne saurai jamais ce que c'est que de ne pas connaître une langue dès le plus jeune âge, mais je pense que le fait de la connaître ouvre l'esprit.
Quel enseignement personnel avez-vous tiré de l'école ?
Me transmitió valores. Era una versión más laica de lo que se percibía en la época. Yo creo que fue una mirada más real del mundo que me rodeaba. Y todo eso a pesar de que mis padres eran bastante católicos. Creo que aquí se cuida mucho la faceta del ser humano y a partir de ahí se introducen los conocimientos. Intenta sacar lo mejor de nosotros mismos.
Appréciez-vous le choix de vos parents pour vous et vos frères et sœurs ?
Sí, mucho, porque además en esos tiempos fue realmente un gran esfuerzo para ellos. Los tres hermanos tenemos carreras universitarias. Mi hermana trabaja en Toulouse para el mundo de la aeronáutica y mi hermano estudió ingeniería superior y trabaja como consultor.
Quels souvenirs gardez-vous de votre passage au Molière ?
Me acordaré toda la vida de Madame Oger (o ‘la ogeras’ como la llamábamos los alumnos por su apellido) y de Madame Valls. Esta última era buenísima como profesora de idiomas. Nos daba inglés y alemán y me acuerdo perfectamente que nos ponía películas en V.O. y se curraba todos los diálogos para transcribírnoslos a mano y que pudiéramos seguir sin problemas. Me acordaré toda mi vida de la peli de E.T. que veíamos de 20 minutos en 20 minutos, analizando los diálogos clase tras clase.
Recuerdo a Madame García y su voz ronca, siempre amable. Y a Monsieur Guireaud (profesor de Física y Química), que nos daba clases prácticas enseñándonos cómo funcionaba un motor con su propia moto que abría para que le viéramos las tripas. Recuerdo a Madame Viviente como profe de español y a Monsieur Chopin profe de francés con el que muchos debutamos como actores en la Troupe du Moliére (pequeña compañía de teatro en la que representábamos obras de Moliére sobre todo, y con las que a veces viajábamos para representar funciones en pueblos de la zona). Y, sobre todo, recuerdo a Mr. Echegoyen ‘el dire’, que nos llamaba a su despacho cuando había que meter una bronca… Era como un padre… Pero claro entonces éramos como una familia: en el último año de mi promoción éramos cinco alumnos en clase. Lo dicho. una familia.
Des anecdotes amusantes ?
A l'époque, José, le cuisinier du Moliére, avait la table des adultes à côté de la cuisine. Il se levait très tôt le matin pour tout faire lui-même, presque à la main, même les pâtisseries. Chaque année, les aînés (ceux de la dernière année) avaient le privilège de répéter les desserts restants. C'était comme un prix spécial auquel nous aspirions tous. Et il nous donnait même des conférences, avec d'autres professionnels qui faisaient la même chose, sur le métier de cuisinier, sur tout ce qu'il y avait à faire avec...". tournée et une démonstration pratique, suivie d'une dégustation. Des professionnels de tous les secteurs sont venus assister à ces conférences : médecins, avocats, secrétaires, ingénieurs... Presque tous étaient des parents d'élèves qui nous ont fait part de leurs expériences. Je me souviens même que Jose Antonio Corbalán est venu faire un panier de l'autre côté de la cour après la conférence. Nous étions stupéfaits !

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